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Emiliano Martínez Arriba mtnez arriba

Maestro del tiempo

Ricardo Martínez · Pozuelo de Alarcón · Diciembre 2007

Relatos · Pensamientos

Maldito tiempo. ¡Qué difícil de luchar con él! Sólo te enseña las prisas. Te persigue, te agarra, se ríe en tu cara y no te deja ver detrás, ni delante, ni a los lados.

Mi padre lo sometió, y mirando para atrás lo he comprendido. Encerró al tiempo en un cajón, para, en adelante, poderse ocupar... sin prisas. De disfrutar eternamente cualquier momento con su mujer, con sus hijos, con sus nietos, con sus hermanos, con sus amigos... sin prisas. De escarbar en el pasado imperfecto para traer lo inacabado al presente y proyectarlo al futuro... sin prisas. De saborear las vivencias propias y ajenas de tantos momentos no disfutados por la falta de tiempo... sin prisas. De abrazar y ser abrazado... sin prisas. De agrandar su alma... sin prisas. De aprender y ejercitar aquello que el tiempo le negó... sin prisas. De enseñarnos a todos lo que nos tocaba aprender con la paciencia que da saber que el tiempo no está mirando: a ser padres, esposos, amigos, hijos, nietos, abuelos, a decidir, a enorgullecernos, a luchar, a llorar, a reir... sin prisas.

No sucumbió cuando el tiempo se escapó y se intentó vengar de él con una cruel cuenta atrás. Nunca le importó cuánto tiempo le quedaba, pues sabía que el tiempo ya no le podía vencer. Cada uno de sus segundos, fue, es y será una eternidad de felicidad para todos los que los disfrutamos.

Gracias Papá, por no dejar que el tiempo triunfase y por enseñarnos cómo se hace. Sé que no es demasiado tarde, porque nunca será tarde para ti.

Te quiero, para siempre.